La importancia de la psicología Industrial recae en que se pueda crear un clima organizacional que origine el desarrollo de comportamientos y actitudes que beneficien el desempeño laboral de las personas y por tanto la productividad de la Organización.
El trabajador sienta el impulso para trabajar de manera adecuada, sin sentir estrés y desmotivación. Ambos son factores que influyen directamente en la productividad de los trabajadores, así como en su bienestar en general.
La psicología industrial también se enfoca en el talento humano, en crecer y aplicar conocimientos, de esta manera el desarrollo será aún mayor. Mejorar las habilidades y competencias profesionales, son algunos de sus objetivos.
Además, los psicólogos estudian cuestiones acerca de cómo se toman las decisiones, cuál es la eficacia de la comunicación organizacional, y cómo interactúan y colaboran los miembros del equipo. Conocer las respuestas a estas preguntas ayuda a los empresarios a evaluar dónde cambiar los sistemas y las dinámicas para que su empresa funcione mejor.
Se proponen estrategias para fortalecer la cultura organizacional, contribuyendo en la creación y/o mantenimiento de un entorno saludable. Esto genera un mayor aumento de la productividad y del compromiso por parte de los empleados.
Los psicólogos tratan de conocer las preferencias de los empleados y promueven medidas que les permitan optar por una mayor conciliación con su vida personal, planes de carrera, relación con sus compañeros de trabajo, etc. permitiéndoles estar más cómodos con su labor y por tanto mejorar su calidad de vida.
Vivimos en un mundo tan competitivo y que transcurre a tanta velocidad que no somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo dejamos de tener. Tendemos a analizar y a gastar toda nuestra energía en lo que nos falta, sin profundizar y ser conscientes de todo lo que tenemos, de potenciar nuestro valor. Esto pasa en las Organizaciones, nos paramos a analizar qué es lo que está pasando cuando algo va mal (por ejemplo disminución en las ventas) y no cuando algo va bien (por ejemplo, se han duplicado los beneficios en comparación al año pasado, el índice de rotación en la empresa ha disminuido considerablemente).
Hoy en día, para desempeñar un puesto de trabajo, no solo es necesario cumplir con requisitos formativos, experiencia y poseer competencias específicas para el puesto, sino que hay que ser un buen Gestor de Inteligencia Emocional y para ello es fundamental que las Organizaciones inviertan en recursos técnicos, humanos y económicos para ayudar a los empleados a desarrollar y controlar esta faceta, tan desconocida para muchos pero esencial para que las Organizaciones gocen de una buena salud.
Te has preguntado alguna vez… ¿De qué vale tener gente muy bien preparada, si no están comprometidas con la empresa, no colaboran, no hay confianza, no hay una buena comunicación o no saben controlar sus emociones?
Todos los empleados de una Organización tienen que tener claro y muy presente, cuáles son las respuestas a estas dos preguntas: ¿Qué espera tu empresa de ti? y ¿Qué esperas tú, de tu empresa? Dos preguntas obvias pero que en muchas ocasiones, no son tenidas en cuenta y es aquí, donde empiezan a gestarse los problemas en la Organización.
Los proyectos de Consultoría de Recursos Humanos ayudan a la Organización a ser más competitiva y le permiten alcanzar objetivos significativos como la mejora de la productividad, reducción de costes, disminución del absentismo, etc.
En referencia a este tipo de formaciones, me adapto, encantada, a las necesidades de cada Organización, porque cada Organización es única, y así, es como hay que enfocarlo si queremos obtener resultados excelentes.
Todos sabemos que para crecer tenemos que formarnos, mantenernos activos, estar actualizados para enfrentarnos al mundo, tan cambiante, que nos ha tocado vivir. No obstante, antes de recibir cualquier tipo de formación, hay que saber que está pasando para poder diseñar qué necesitamos. Así, «despertar conciencias», establecer objetivos (personales y profesionales) y trazar un plan de acción, son fases fundamentales para esculpir cualquier tipo de formación.
Mi experiencia como formadora es la siguiente:
<<Si detectamos nuestras debilidades, potenciamos nuestras fortalezas y celebramos nuestros logros, ¡Juntos, crecemos!>>
En algún momento de nuestra vida profesional, la mayoría de nosotros, hemos vivido alguna situación de bloqueo, desmotivación, desilusión, etc. en nuestro puesto de trabajo y cuando esto nos ha pasado no sabemos qué hacer, a quién acudir. Eso hace que tomemos, en ocasiones, decisiones equivocadas por desconocimiento, no siendo conscientes, de que la solución está en nosotros, en nuestro autoconocimiento y nuestra experiencia profesional.
Mi objetivo como Coach es acompañarte, ser tu espejo, para que puedas dar con la solución y lograr el éxito que estás buscando.
Si algunos de estos puntos te resultan familiares o si te identificas con algunas de las siguientes situaciones, estás en el lugar correcto para solucionarlos:
Todos tenemos un deportista de referencia que admiramos y que de alguna manera, nos inspira a que realicemos ejercicio físico y que nuestros hijos, desde pequeños, valoren la importancia de hacer deporte. El deporte debe ser el mejor amigo de la infancia, por todo lo que nos enseña. Los valores que se aprenden como el sacrificio, la disciplina, la capacidad de esfuerzo y el respecto por tus compañeros/ rivales, son valores que forjan la personalidad de un niño, lo preparan para enfrentarse a la Sociedad y puedan gozar de una vida saludable.
Creo que los deportistas no nacen, se hacen, aunque hay que reconocer que hay personas predispuestas genéticamente a serlo. La disciplina y un buen plan de entrenamiento físico y psíquico son fundamentales.
La carrera de un deportista de élite, es muy dura, la presión a la que están sometidos es tan alta que solo los mejores llegan a la cima. Cada vez se manifiestan más casos de deportistas de élite que anuncian por televisión o en prensa, su retirada temporal o definitiva de su carrera deportiva, bien por agotamiento físico, mental u otras causas desconocidas. Todos sabemos que a este nivel, las figuras del entrenador y del psicólogo deportivo son claves para avanzar y poder vivir del deporte. Pero y, ¿qué pasa con la figura del Coach Deportivo?
El Coach deportivo es el profesional que acompaña al deportista profesional en un proceso de autoconocimiento, durante el cual se establece un objetivo sólido partiendo de la realidad en la que se encuentre, se identifican y se trabajan factores que limitan el rendimiento y se adquieren recursos para superar barreras y poder afrontar con éxito su objetivo. El Coach deportivo también acompaña a un deportista amateur o incluso al propio entrenador.
Mi experiencia en el deporte, concretamente con la natación, ha sido y sigue siendo muy enriquecedora. He competido a nivel autonómico y nacional, y he vivido en primera persona lo duro que es mejorar una marca.
No existe una fórmula secreta para el éxito en el deporte, pero sí debe haber trabajo duro, deseos de ser mejor cada día, determinación y confianza en uno mismo. Mi objetivo como Coach Deportivo es acompañarte en este proceso, donde los recursos ya los tienes, solo falta que los descubras y cuando seas consciente de ello, mejorará tu autoestima y te sentirás más fuerte y seguro para seguir avanzando en tu vida deportiva.
Si eres un deportista de élite, amateur o un entrenador y alguno de estos puntos te resultan familiares o si te identificas con algunas de las siguientes situaciones, estás en el lugar correcto para solucionarlos:
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